¿Moralista o Inmoral?
Me caen mal las personas que aparentan lo que no son. Me caen mal las personas que se dan de moralistas. Me da la impresión de que esas personas que no se dejan despeinar y que no dicen nada incorrecto son en secreto más inmorales y deshonestas que las que ellos miran sobre el hombro.
En la vida he dicho muchas cosas que no recuerdo, pero dije una que sí recuerdo: siempre seré yo misma. Sé que no soy monedita de oro, es mas sé que a mucha gente le he caído mal la primera vez que me conocen y me han juzgado mal. Luego, me conocen y me dicen: “la primera vez que te vi me caíste muy mal, parecías creída” (o algo similar), y eso lo aprecio. Me gusta que me digan las cosas en la cara sean buenas o malas, así no me gusten, lo prefiero.
La verdad no me considero creída, pero mucha gente dice que si lo soy. Creo que es por mi forma de ser, a veces muy seria. No le sonrío a todo el mundo, aunque me encanta reír, pues todo tiene su tiempo, y su gente. No puedo dar sonrisas falsas, lo intento, no puedo. Soy mala diciendo mentiras. Soy mala expresando mis sentimientos cara a cara, por eso creo que escribo, me hace sentir libre, me hace sentir YO. Ser yo misma no me hace creída. Creo que en mi no aplica eso de “la primera impresión es la que cuenta”, pues tengo varios buenos amigos que al principio me odiaban (estoy exagerando seguramente) y ahora me aman.
También sé que hay gente que me da sonrisas falsas y me hablan de lo más lindo, pero que me critican y rajan de mi a mis espaldas. Esos me caen mal. No hay cosas que me desagrade más que la gente hipócrita. La gente que escogió ser hipócrita como su forma de ser. No digo que nunca lo haya sido, la he utilizado como mecanismo de defensa, pero es que créanlo o no hay gente que simplemente es así y lo disfruta.
Cuando escribí el primer post alguien me dijo: “Oye leí lo que escribiste, estas como loca diciendo todo eso”, le dije: “Para nada. Es lo que pienso”. Esa es la misma gente que critica lo que uno habla o escribe en Twitter. Los que se alarman por cualquier ‘inmoralidad’. Los ‘moralistas’, y si que abundan. Será que soy ‘exhibicionista’, pero nunca entendí qué sentido tiene ocultar bajo tierra lo que uno piensa o lo que hace. No es que uno va a andar por ahí contando todo lo que uno hace, ni que uno fuera tonto. Entiendo que alguien quiera ser discreto y no ventilar sus intimidades, pero lo que no entiendo es por qué ocultarlas al punto de fingir que no existieron, que esos pequeños pecados humanos nunca ocurrieron. ¿Por qué juzgar como si uno fuera perfecto?
Quizás es la religión la que les hace creer que cuando “Dios perdona nuestros pecados” también los borra, como si nunca hubieran sucedido. Lo cierto es que en la vida misma todo acto tiene consecuencias y los errores las tienen aún más. Entiendo que algunas personas religiosas quieran confesarse para aliviar la culpa. Lo respeto. Pero quizás algunas de esas personas dejan ir con la culpa el recuerdo o la certeza de que fueron ellos quienes cometieron esas inmoralidades y no la persona a la que van a señalar mañana.
Hay que ser muy cuidadoso al ponerle un adjetivo a una persona. Sobre todo si éste es malo. Sobre todo si no se tienen pruebas, o si muy en el fondo se sabe que uno ha cometido uno o varios actos que no son precisamente éticos, honestos, decentes.
Nadie es completamente inmoral. Nadie es completamente moral. Todos somos humanos. Todos cometemos errores. Por eso me caen mal los que van por la vida insultando a otros, poniéndole calificativos exagerados o injustos, y sobre todo, olvidando que ellos mismos han cometido errores quizá mucho más grandes que los de esa persona a la que están acabando.
Por eso me caen bien las personas que entienden que la vida es una sola y entienden que se van a morir algún día, las que no andan pendientes de quién hizo y quién no. La soberbia humana suele hacernos olvidar que partiremos en algún momento y eso nos pone a todos en un mismo lugar: el de los mortales. Por lo tanto nadie es más que nadie. Todos somos humanos, tenemos defectos, tenemos virtudes, tenemos más o menos dinero, tenemos más dudas que certezas. Todos hemos hecho cosas de las cuales nos arrepentimos. Todos hemos hecho cosas más o menos inmorales.
Prefiero tener como amigo a un inmoral divertido que a un moralista fingido. Quizá sería bueno que quienes llaman a otros inmorales, contaran hasta diez y recordaran sus propios actos primero. La moralidad es solo una palabra que los impostores suelen utilizar para justificarse. Todos somos un poco inmorales. Todos hemos resbalado alguna vez.




